Declaración de Michelle Bachelet en el primer aniversario de la Alianza Mundial de la UNESCO para la Educación de las Niñas y Mujeres

Fecha : 25 May 2012

Declaración de la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, Michelle Bachelet, en el primer aniversario de la Alianza Mundial de la UNESCO para la Educación de las Niñas y Mujeres, en París, el 25 de mayo de 2012.

[Cotejar con el texto pronunciado]

Me complace estar presente en el primer aniversario de la Alianza Mundial de la UNESCO para la Educación de las Niñas y Mujeres. Felicito a esta organización en el primer aniversario de la iniciativa que se ocupa de dos áreas fundamentales que requieren cada vez mayor atención: la educación secundaria y la alfabetización de los adultos. Hoy resulta más urgente que nunca lidiar con las desigualdades en la educación.

Las desigualdades, exacerbadas por la crisis financiera y económica, socavaron las oportunidades de las niñas y de los niños pobres de acceder a la educación, particularmente de los que provienen de grupos minoritarios y de las áreas rurales. Esto puede llevar a grandes privaciones que es probable que persistan durante generaciones, con consecuencias negativas a largo plazo para el desarrollo sostenible, la reducción de la pobreza y la salud pública.

Apreciamos por lo tanto los esfuerzos de la UNESCO para promover la igualdad de género en la educación. Quiero felicitar especialmente a la UNESCO por el primer Atlas mundial de la igualdad de género en la educación, presentado en marzo de este año.

La educación es un derecho humano básico. También es un motor esencial del crecimiento económico y del cambio social. Es una base para el empoderamiento de la mujer. Aunque se han alcanzado progresos considerables en el acceso equitativo de las mujeres y de las niñas a la educación en todos los niveles, este logro sigue siendo restringido en muchas partes del mundo. Sabemos que el acceso de las niñas a la educación puede ser especialmente limitado si viven en la pobreza, en áreas rurales o en barrios bajos urbanos, si pertenecen a un grupo minoritario, si están afectadas por un conflicto armado, o si viven con una discapacidad. Los matrimonios tempranos, los embarazos precoces y la mano de obra infantil pueden forzar a algunas niñas a abandonar la escuela.

Tal como lo muestra el Atlas Mundial, la “igualdad de género en la educación es un concepto mucho más amplio que la paridad de género. La paridad de género pretende alcanzar una participación igual de niñas y niños en la educación. Sin embargo, la igualdad de género va mucho más allá: de manera general, se le considera como el derecho a tener acceso y a participar en la educación; a beneficiarse de entornos educativos sensibles y receptivos a los asuntos de género; así como a conseguir resultados considerables en la educación que garanticen que sus beneficios se traduzcan en una mayor participación en el desarrollo social, económico y político de sus sociedades.[1]

Cada vez más, somos testigos de que una vez que las niñas entran al sistema educativo, tienden a permanecer en él y tienen un mejor desempeño que los niños. Sin embargo, el acceso a la educación no es suficiente para tener acceso al trabajo y a un empleo decente. La educación debe ser de buena calidad y relevante para las demandas del mercado laboral. En la actualidad, demasiados niños abandonan la escuela sin las capacidades básicas en materia de letras y números.

Un elemento que afecta la calidad de la escuela son los estereotipos de género que pueden restringir las elecciones educativas de las mujeres y de las niñas, aumentar la brecha salarial entre los géneros y causar una abundancia de mujeres en los sectores y empleos menos pagados. Si bien se han hecho avances para eliminar el sexismo manifiesto de los textos y de los planes de estudio, se necesita hacer más para aumentar la representación de mujeres y hombres en roles menos estereotipados en todos los niveles de la educación.

Mientras las oportunidades de empleo de las mujeres han aumentado, aunque no al nivel de los logros en la educación, la calidad del empleo no ha mejorado mucho. Si bien las mujeres están entrando al mercado laboral, sus empleos no les garantizan su derecho a un trabajo decente tal que les brinde una protección social plena y oportunidades para el diálogo social. Los datos de 83 países indican que las mujeres ganan entre un 10 y un 30 por ciento menos que los hombres.[2] Además, las mujeres están demasiado representadas en el trabajo a tiempo parcial. En la Unión Europea en 2008, por ejemplo, 31,1 por ciento de las mujeres trabajaron a tiempo parcial, comparado al 7,9 por ciento de los hombres.[3]

Para las mujeres jóvenes, la transición de la educación al empleo puede resultar más difícil que para los hombres jóvenes, dado el acceso limitado que tienen a las redes sociales, a los canales de información y a los mecanismos de búsqueda de empleo. Por lo tanto, las iniciativas de transición de la escuela al trabajo son indispensables para garantizar que los logros en la educación de las niñas se traduzcan en oportunidades de trabajo decente para las mujeres jóvenes.

También hemos observado progresos en la participación de las mujeres en las ciencias y en la tecnología. A nivel terciario, las mujeres ahora dominan algunos campos de las ciencias, especialmente las ciencias de la vida y las humanidades. Sin embargo, las mujeres siguen estando mal representadas en la informática y en la ingeniería. Este “estereotipo científico de género, que asocia a los hombres con las matemáticas y las ciencias, afecta de manera negativa el interés de las niñas en esas disciplinas, así como su autoevaluación y desempeño como estudiantes.

Asimismo, las mujeres siguen estando mal representadas en el campo de la investigación y el desarrollo, sea en el medio universitario, en el sector público o en las empresas privadas. La participación de las mujeres en la ciencia y en la tecnología ha sido descrita como “una tubería con goteras, con una deserción continua de las mujeres a lo largo de sus vidas profesionales debido al aislamiento en un entorno dominado por los hombres, a las dificultades para conciliar la vida profesional y la familiar, y a los puntos de vista estereotipados que sostienen que las mujeres son menos competentes en esos campos. Necesitamos políticas y programas para aumentar la contratación, la retención, la promoción y el reconocimiento de las mujeres en los empleos en el ámbito de la ciencia y la tecnología. También tenemos que sensibilizar a quienes reclutan, ofrecer cuidados infantiles accesibles, y disponer de programas de asesoría y de acciones afirmativas para que tengan acceso a los puestos de toma de decisiones en las instituciones de investigación y desarrollo.

En cuanto que principal defensora dentro del sistema de la ONU del empoderamiento de las mujeres y de las niñas, ONU Mujeres trabaja con una serie de socios en todos los niveles para contribuir a implementar los compromisos relativos a la educación de las mujeres de la ninas.

ONU Mujeres está entusiasmada de formar parte de la Iniciativa Mundial sobre la Educación del Secretario General,[4] que tiene como objetivo mejorar el perfil de la educación en la agenda política mundial y movilizar el apoyo para lograr los objetivos acordados internacionalmente en materia de educación. Esta Iniciativa Mundial, que será presentada por el Secretario General durante la sexagésima séptima sesión de la Asamblea General, se centrará en: 1) hacer que todos los niños asistan a la escuela; 2) mejorar la calidad de la educación; y 3) alentar la responsabilidad cívica en el mundo.

Las alianzas innovadoras pueden superar los impedimentos a los que se enfrentan las mujeres y las niñas a la hora de acceder a la educación y a la formación. La alianza de ONU Mujeres con el Barefoot College de India ayudó a formar a 25 mujeres africanas, especialmente abuelas analfabetas de Liberia, Sudán del Sur, República Unida de Tanzania y Uganda, como “ingenieras solares para instalar y dar mantenimiento a los paneles solares y sus sistemas para dotar de electricidad a sus hogares y aldeas.

En ocasión de la celebración del primer aniversario de la Alianza Mundial de la UNESCO, espero ansiosamente conocer hoy los testimonios de las niñas y de las mujeres que se han beneficiado de esta iniciativa.

Enlaces de interés:


[1] UNESCO (2012). Atlas Mundial para la igualdad de género en la educación. París, pág. 21

[2] Organización Internacional del Trabajo, Informe mundial sobre salarios 2008/09: salarios mínimos y negociación colectiva. Hacia una política salarial coherente (Ginebra, 2008).

[3] Comisión Europea, “Igualdad entre mujeres y hombres (Bruselas, 2010).

[4] Entre otros socios se encuentran UNESCO, UNICEF, PNUD, FNUAP, el Banco Mundial y la Alianza Mundial para la Educación.