Mejores servicios abren nuevas puertas para las mujeres en Tayikistán

Fecha : 09 July 2012

Makhfirat Dadaboeva se vio forzada a abandonar sus estudios universitarios cuando nació el primero de sus tres hijos, pero ahora está decidida a terminar su educación y a encontrar un trabajo con el apoyo del Grupo de Trabajo del Distrito en Hissar, distrito en Tayikistán central. Foto: ONU Mujeres / Ana Lukatela

Makhfirat Dadaboeva, joven madre, mece al más pequeño de sus tres hijos mientras espera frente a la oficina municipal en el distrito de Hissar en Tayikistán central. Se vio forzada a abandonar sus estudios universitarios cuando nació su primer hijo hace unos años, pero ahora está decidida a cambiar su futuro terminando su educación y trabajando. Aumenta su confianza en sí misma gracias al Grupo de Trabajo del Distrito, un centro de asistencia que cuenta con el apoyo de ONU Mujeres, que da servicios muy necesarios a los miembros de las comunidades que no cuentan con servicios suficientes, muchos de los cuales son mujeres.

El Grupo de Trabajo del Distrito ofrece asistencia jurídica, asesoría sobre derechos, referencias y asistencia con los trámites oficiales para las personas con bajo nivel de estudios. También ofrecen representación jurídica para las mujeres cuando la necesitan en los tribunales.

Los grupos de trabajo que el Gobierno de Tayikistán inició el pasado año en seis distritos con el apoyo de ONU Mujeres se han convertido en un recurso fundamental de ayuda a los ciudadanos vulnerables, especialmente para las mujeres campesinas que ahora representan más del 70 por ciento de sus clientes. Prueba de su éxito fue la decisión del Gobierno, en 2011, de ampliar el servicio y financiar por sí solo la creación de 72 Grupos de Trabajo del Distrito en todo el país. Hoy, más y más personas usan los servicios de estos grupos.

En 2011, tan sólo en la provincia de Sugdh, 18 grupos de trabajo atendieron a más de 5 000 clientes, cubriendo una serie de asuntos desde la protección social hasta el registro de propiedades. Los grupos generalmente atienden a diez clientes por día, en su mayoría mujeres vulnerables de bajos ingresos. Las mujeres se enteran de los servicios por medio de la radio, los diarios y los anuncios en los colegios locales. Traen problemas complejos relacionados con la ciudadanía, el registro civil y catastral o el acceso a la protección social como las pensiones a la discapacidad. Los datos muestran que más del 70 por ciento reciben una solución a sus problemas.

Trabajando tres días por semana y un cuarto día en un sistema móvil, los grupos de trabajo cubren varias comunidades rurales según un calendario que se da a conocer ampliamente. Durante las consultas móviles, los grupos también ofrecen cursos sobre temas relevantes como recursos financieros y presupuestos familiares. En el distrito de Hissar, donde vive Makhfirat Dadaboeva, la Hukumat (municipalidad) local ha reconocido los resultados y la importancia de los grupos de trabajo. En este distrito tienen un papel fundamental a la hora de asistir a las personas a acceder a los servicios de protección social, incluyendo de ayuda para sus hijos, en respuesta al índice de malnutrición del 40 por ciento.

En los últimos meses, las autoridades municipales decidieron usar su propio presupuesto para ampliar los servicios, estableciendo dos grupos de trabajo adicionales en las comunidades. ONU Mujeres les proporcionó computadoras para que pudiesen detectar y evaluar los problemas e inquietudes de la población mediante una base de datos creada para dicho fin, y para garantizar que se les diese seguimiento. El estudio de los casos de la base de datos se usa para identificar brechas en los servicios y para encontrarles remedio con el gobierno provincial.

Los resultados ya son evidentes. Gracias a los esfuerzos conjuntos, los grupos de trabajo y los Grupos de defensa de la mujer locales pudieron recientemente facilitar un acuerdo formal que elimina las multas por retraso de los clientes vulnerables en algunas áreas de servicio, como en la tramitación de pasaportes. Anteriormente, las multas por retraso eran uno de los mayores obstáculos para obtener un pasaporte, que a su vez es esencial para que muchas de las mujeres de bajos ingresos tengan acceso a los servicios. En la actualidad, las mujeres parecen tener mejores perspectivas sobre el futuro y son capaces de lograr mucho más.