Discurso de Michelle Bachelet en el Diálogo Intergeneracional de Alto Nivel en Addis Abeba, Etiopía

Fecha: 27 Jan 2013

Discurso de Michelle Bachelet en el Diálogo Intergeneracional de Alto Nivel en Addis Abeba, Etiopía. 27 de enero de 2013.

[Cotejar con el texto pronunciado]

Su Excelencia, la Presidenta de Malawi, Sra. Joyce Banda,
Vice Primera Ministra de Zimbabwe, la Honorable Sra. Thokozani Khupe,
Ex Ministra de Relaciones Exteriores de Liberia, la Honorable Sra. Banke Olu Kingakerele,
Sra. Ban,
Secretaria General de la Asociación Cristiana Femenina, Sra. Nyaradzayi Gumbonzvanda,
y por último, pero no por ello menos importantes, las hijas de nuestra aldea global, las jóvenes que hoy nos acompañan,
Señoras y señores:

Me complace enormemente estar hoy aquí con ustedes. Agradezco a Nyaradzai Gumbondzvana de la Asociación Cristiana Femenina mundial y al gobierno de Liberia la organización de este importante evento sobre El futuro que quieren las mujeres.

Todas y todos compartimos la emoción que África nos infunde. El futuro llama al optimismo: la pobreza disminuye, el crecimiento aumenta y se avanza firmemente hacia el logro de muchos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Hace poco visité África occidental, en particular Senegal, Nigeria y Malí. La juventud de África me motiva mucho; en todo el mundo, las y los jóvenes nos inspiran, nos dan esperanzas y nos señalan el camino a seguir. Este es un mensaje que comparto con todas y todos, desde las personas del ámbito empresarial hasta las parlamentarias, los parlamentarios, las primeras ministras y los primeros ministros.

Les digo que la población de África es joven y que crece rápidamente, que se espera que la mano de obra africana se incremente en 122 millones entre 2010 y 2020. Estos 122 millones de personas pueden transformar África en los próximos años y, más de la mitad de ese talento, esa creatividad y ese crecimiento potencial corresponde a las mujeres.

Hoy en día, en el continente hay tanto potencial para el crecimiento y el desarrollo que se habla del Renacimiento Africano. Para mí, ustedes son el Renacimiento Africano.

En todas partes veo mujeres y niñas que se hacen oír, que afirman que la recuperación económica y el crecimiento, la paz y la estabilidad política, y la sostenibilidad ambiental son posibles si las mujeres forman parte de la solución. En efecto, se trata de incluir. ¿Cómo se puede ser inclusivo si la mitad de la población del mundo, las mujeres y las niñas, quedan al margen de estos esfuerzos?

Les agradezco todo lo que han trabajado para dejar claro ante el mundo El futuro que quieren las jóvenes. Llevaré las recomendaciones que me han hecho hoy a los ámbitos más altos del gobierno, a quienes encabezan la sociedad civil, a la dirección ejecutiva de las empresas, y haré todo lo que esté a mi alcance para garantizar que sus voces sean oídas más allá de esta reunión.

Mientras nos reunimos aquí hoy, las y los líderes de las 54 naciones de la Unión Africana se han congregado para hablar de una nueva dirección para África: surgirán políticas y posicionamientos, y se definirá la nueva agenda para el desarrollo del continente.

Cuando este fin de semana las Jefas y los Jefes de Estado de África debatan el panafricanismo y el Renacimiento Africano, las visiones, las preocupaciones y las recomendaciones que formulen ustedes, las y los jóvenes de África, deben ser una parte integral de ese intercambio.

Sus voces son sumamente importantes en un momento en que el discurso está cambiando, cuando el discurso debe cambiar. El mundo se está acercando a un importante hito en 2015, que es el plazo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. En 2000, la elaboración del tercer ODM sobre la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres situó a las mujeres en la agenda para el desarrollo mundial y suscitó mucho interés.

Aunque hemos progresado, todavía queda mucho por hacer si realmente queremos lograr la igualdad de oportunidades y que todas y todos vivan en sociedades estables e inclusivas. Sabemos que en la raíz de estos desafíos al desarrollo subyacen profundas desigualdades.

Las mujeres siguen sufriendo las consecuencias de estas desigualdades en mayor medida que los hombres. La tarea a la que nos enfrentamos es la eliminación de estas desigualdades para poder avanzar juntas y juntos hacia un desarrollo equitativo, justo y sostenible, aquí en África y en el resto del mundo.

Una de las medidas inmediatas que debemos tomar es asegurarnos de que sus voces sean escuchadas en el proceso de creación de la agenda para el desarrollo posterior a 2015. Me complace saber que entre ustedes hay quienes viajarán a Liberia a contribuir al diálogo de alto nivel.

Ese es el motivo de nuestra reunión de hoy. La igualdad de género debe pasar a ser una prioridad en la agenda política, y ser el centro del nuevo marco del desarrollo. El Renacimiento Africano significa proteger los derechos de las niñas y las mujeres, y garantizar que las jóvenes tengan la oportunidad de desplegar todo su potencial como miembros de la sociedad en igualdad de condiciones.

Para promover El futuro que quieren las jóvenes, necesitamos más mujeres líderes. En África, las mujeres han dado grandes pasos para llegar a los puestos más altos de la toma de decisiones políticas, de la economía y de la vida pública.

Algunas de estas mujeres nos acompañan hoy. Ellas han sentado las bases, y veo que son firmes defensoras de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en sus países.

Es un placer para mí conocer las prioridades y recomendaciones que, como representantes de las jóvenes de África, han formulado ustedes en el transcurso de la semana.
Tengan la seguridad de que ONU Mujeres las escucha, y voy a responder directamente a algunas de sus recomendaciones:

ONU Mujeres ha estado trabajando sin descanso para lograr la creación de leyes y políticas, para poner fin a la impunidad y para facilitar el acceso a la justicia. Coincidimos con ustedes en que sólo podrá haber cambios verdaderos para poner fin a la violencia contra las mujeres si cambiamos las estructuras de poder y los comportamientos culturales, y eso es algo que empieza en el hogar.
Muchos países africanos han establecido marcos para poner fin a la violencia contra las mujeres, y ya es hora de que todos pasemos del dicho al hecho.

Trabajaremos estrechamente con ustedes para garantizar la protección del derecho de todas las niñas y de todas las mujeres de vivir sin temor a la discriminación y la violencia en todos los aspectos de su vida. La violencia sexual, la mutilación genital femenina y los matrimonios precoces siguen negando a las niñas las oportunidades que les corresponden para labrarse un futuro brillante.
Enfrentarse a estos peligros y trabajar para poner fin a todas las formas de violencia contra las niñas y las mujeres debe ser la prioridad de cada líder, cada Estado y cada comunidad.

Reconocemos que la juventud y en particular las jóvenes tienen que desempeñar un papel importante a la hora de fomentar estos conceptos. Me complace informarles que ONU Mujeres hace poco apoyó la celebración de una reunión de mujeres y hombres jóvenes del sector de las bellas artes con el fin de dialogar sobre las estrategias para abordar la violencia contra las mujeres como parte de la campaña ÚNETE en África.

No me cabe duda de que el cambio es posible, especialmente cuando veo mujeres jóvenes y dinámicas como ustedes, comprometidas para lograr que este cambio suceda en sus familias, sus comunidades y sus países.

Aumentar el papel de las mujeres en la consolidación de la paz y las conversaciones de paz es una de las áreas de trabajo prioritarias de ONU Mujeres. La petición que me transmiten de conseguir más inclusión, protección y representación de mujeres jóvenes es encomiable, y las exhorto a que sigan abogando por estas metas no sólo en el ámbito internacional sino también en el nacional.

A todas partes donde voy, llevo este mensaje: desplegar el pleno potencial económico de las mujeres puede impulsar el crecimiento económico, crear empleos y oportunidades y mejorar las vidas de todos los ciudadanos, hombres y mujeres por igual. La participación económica de las mujeres no sólo es lo correcto, es lo más sensato desde el punto de vista económico.

La educación es una condición previa para el empoderamiento económico y el liderazgo de las mujeres. Colaboraremos con ustedes para aprovechar el progreso que África ha conseguido en materia de educación al mantener a las niñas en la escuela, aumentar el número de niñas matriculadas en la enseñanza secundaria y superior, y mejorar la tasa de alfabetización de las niñas y las mujeres.
ONU Mujeres ha elaborado el Programa de Liderazgo para Mujeres Jóvenes de África con el fin de fomentar las habilidades de liderazgo de las mujeres de entre 18 y 35 años en este continente.

Este es el programa que apoyó la participación de todas ustedes esta semana en la iniciativa de la Asociación Cristiana Femenina, y que ofrece canales que les permiten contribuir a los debates que se organizan en África y a nivel internacional.

Ustedes son el futuro y no puede haber un renacimiento duradero sin su liderazgo, su compromiso y sus opiniones. Las animo a todas a liderar el cambio en sus sociedades.

Muchas gracias.