Entrevista con S. E. Khawar Mumtaz, presidenta de la Comisión Nacional sobre la condición jurídica y social de la mujer, Pakistán

Fecha : 11 February 2013

Khawar Mumtaz

Khawar Mumtaz fue nombrada recientemente presidenta de la Comisión Nacional sobre la condición jurídica y social de la mujer, creada no hace mucho en Islamabad. Foto: ONU Mujeres/Atif Mansor Khan.

A la luz del cuarto informe periódico que presentará Pakistán al Comité de la CEDAW en Ginebra el 12 de febrero, ONU Mujeres entrevistó a la recientemente nombrada presidenta de la Comisión Nacional sobre la condición jurídica y social de la Mujer. Esta nueva Comisión autónoma pasó a formar parte de la Constitución el 8 de marzo de 2012. Su deber será proteger y promover los derechos sociales, económicos, políticos y jurídicos de las mujeres. También trabajará estrechamente con los gobiernos provinciales para garantizar la creación de comités provinciales relativos a la condición jurídica y social de la mujer. El 12 de febrero también marca el 30º aniversario de la brutal agresión policial en Pakistán contra unas mujeres que, pacíficamente, estaban llevando una petición al Juez de la Alta Corte de Justicia de Lahore en contra de la Ley de pruebas que daba a los testimonios de los hombres el doble de importancia que a los de las mujeres.

En calidad de defensora de los derechos humanos y de miembro fundador del Foro de Acción de las Mujeres de Pakistán, ¿puede darnos una idea de su trayectoria personal desde el 12 de febrero de 1983 al 12 de febrero de 2013, cuando se marca el 30º aniversario de la marcha histórica de las mujeres contra las leyes discriminatorias?

No me puedo definir entre febrero de 1983 y febrero de 2013. Ha sido una travesía a favor de los derechos desde hace mucho tiempo, comenzando por los derechos de los menos privilegiados y desposeídos. En 1981, cuando se creó el Foro de Acción de las Mujeres –y yo he estado asociada con el Foro desde su creación– se ponía un énfasis especial en los derechos de las mujeres. Hemos tenido leyes progresistas relativas a las mujeres, oportunidades para las mujeres y representación de mujeres en las asambleas desde 1947. Teníamos una sensación de estar avanzando. La acción de la policía contra las mujeres del 12 de febrero de 1983, mientras llevaban pacíficamente una petición al Juez de la Alta Corte de Lahore en contra de la Ley de pruebas que se había propuesto, rompió las barreras de toda las reservas que podían tener las mujeres a manifestarse y exigir sus derechos. Para mí fue un momento fundamental. Otro momento importante previo fue la creación del Foro de Acción de las Mujeres. Con el paso de los años, el Foro se ha apropiado de varios casos históricos y se ha manifestado en defensa de un amplio espectro de derechos de las mujeres. El movimiento dio origen a muchos activistas que hoy ocupan un escaño en el Parlamento y promueven la adopción de leyes que favorezcan a las mujeres.

¿Puede hablarnos de las tres principales prioridades que usted y los miembros de la Comisión prevén para este año y para el futuro de la Comisión Nacional sobre la condición jurídica y social de la mujer, y decirnos el lugar que ocupa la CEDAW, su implementación y la información sobre ella en este ámbito?

El desafío es estar a la altura de las expectativas de la nueva y autónoma Comisión Nacional sobre la condición jurídica y social de la mujer, con sus mayores responsabilidades y mandato. Las tres tareas inmediatas de la Comisión son, en primer lugar, establecer una base sólida que respalde a la Comisión a la hora de administrar y llevar a cabo su mandato. En segundo lugar, tenemos que crear mecanismos para hacer operacionales las leyes y políticas existentes en todo el país, manteniendo una comunicación fluida desde el nivel provincial al nacional, de modo de garantizar que las provincias lleguen a los que se les viola o se les impide acceder a sus derechos. En tercer lugar, la Comisión tiene que centrarse en la violencia contra las mujeres de modo de identificar las medidas y los recursos necesarios para garantizar que se haga justicia.

Pakistán está firmemente comprometida con la CEDAW y ha tomado una serie de medidas, entre las que se encuentran el Programa Benazir de apoyo al ingreso, que brinda ayuda económica a las mujeres de las familias más pobres; la creación de una Unidad de Delitos de Género para documentar los casos de violencia contra las mujeres; y la adopción de una serie de leyes que benefician a las mujeres. Sin embargo, éste es un proceso en curso. Entre un informe a la CEDAW y otro, hay que subsanar las brechas. La Comisión Nacional sobre la condición jurídica y social de la mujer ha apoyado firmemente la preparación del cuarto informe periódico nacional a la CEDAW con el apoyo de ONU Mujeres, y formó un grupo de múltiples interesados incluyendo al Gobierno y a las organizaciones de la sociedad civil para que hiciese aportes al informe.

Las observaciones de 2007 de la CEDAW destacan una serie de problemas estructurales y un sentido de urgencia para resolverlos, como por ejemplo, la ley Qiyas y Diyat [1] relativa a los casos de violencia contra las mujeres y la carencia de datos exhaustivos y verificables desglosados sobre la violencia contra las mujeres. ¿Cree que la situación ha cambiado en los últimos cinco años? De ser así, ¿cuáles y cómo fueron los cambios?

La ley Qiyas y Diyat sigue presentando un desafío, ya que tiene que ser cambiada. El Parlamento realiza la derogación y las enmiendas a las leyes y ello requiere un consenso, lo que desafortunadamente aún no se ha conseguido. Ésta es una de las grandes preocupaciones de la Comisión así como de otros actores, quienes buscan justicia e igualdad para todos los ciudadanos. Los datos desglosados sobre la violencia contra las mujeres tienen que obtenerse por la Unidad de Delitos de Género, pero los sistemas de las comisarías de policía del país para recabar dichos datos tienen que ser mejorados. La Comisión examinará esos sistemas y estudiará los modos de establecer otros sistemas de recopilación y documentación más rigurosos, y abogará por una mejor formación del personal policial para registrar los casos de violencia de género y conseguir datos correctos.

¿Qué tipo de impacto, de haberlo, cree que ha tenido la serie de leyes favorables a las mujeres a la hora de atender las observaciones más importantes de la CEDAW de 2007? ¿O qué medidas piensa que hay que tomar para lograr una implementación más eficaz de esas leyes favorables a las mujeres?

El impacto más importante de las leyes favorables a las mujeres es el reconocimiento de una serie de violaciones de género. Si hay una ley contra las prácticas contra las mujeres, hay un reconocimiento de que dichas prácticas existen. Aunque se ha progresado mucho en los últimos años en lo relativo a leyes que favorezcan a las mujeres, su implementación sigue dejando que desear. El hacer que la ley sea operacional ante las prácticas y mentalidades tradicionales es muy difícil y requiere contar con estrategias creativas.

La falta de conocimiento general de la existencia de las leyes, incluso entre los funcionarios judiciales, de la policía y del Gobierno es un factor que ayuda a que no se ejecuten dichas leyes. La Comisión trabajará para crear conciencia y garantizar que se pueda acceder a las leyes y, de ese modo, que se pueda acceder a la justicia. Las Jirgas[2] tienen que ser desmanteladas. Aunque la Corte Suprema ha pedido que se eliminasen, siguen existiendo. La Comisión ya ha presentado una petición a la Corte Suprema contra las Jirgas, pero tomando en cuenta el aspecto tradicional de esos foros, quizá se necesite un enfoque más creativo. Aunque las Jirgas sean eficaces para solucionar disputas políticas, las disputas relativas a las mujeres y a los crímenes contra las mujeres tienen que ser del dominio de otros mecanismos. Aunque no hay documentación sobre la cantidad de casos anuales, el hecho de que las mujeres no tengan representación en las Jirgas y que no haya un debido proceso es una razón más que suficiente para eliminar las disputas relativas a las violaciones contra las mujeres del dominio de las Jirgas.

¿Qué rol cree que pueden tener las organizaciones de la sociedad civil y los socios internacionales del desarrollo, inclusive los donantes y la ONU, para hacer que los sistemas estatales rindan cuentas del cumplimiento de los pactos y convenciones internacionales, incluyendo a la CEDAW?

Las organizaciones de la sociedad civil son las que vigilan las violaciones y muchas tienen experiencia, información y conocimientos no sólo de Pakistán en general, sino de las comunidades del país. Esperamos que esas organizaciones nos den indicaciones para adoptar políticas más estrictas y, en muchos casos, para ser nuestros socios a la hora de crear conciencia de las leyes y de dar seguimiento a su implementación. Son en realidad la conciencia del Gobierno. Los socios internacionales del desarrollo han tenido un papel fundamental en conseguir pruebas que respalden la promoción de las leyes y en crear conciencia sobre los compromisos internacionales. También han tenido una función importante no sólo como facilitadores, sino como un apoyo extremadamente útil en las mejores prácticas regionales y mundiales. Sin embargo, últimamente han tenido tendencia a tomar decisiones arbitrarias sobre qué marcos respaldar, aunque no sean los de mayor prioridad para las organizaciones de la sociedad civil. Tiene que haber un vínculo más riguroso entre lo que se necesita, establecido por las organizaciones y las personas locales, y los marcos de la comunidad internacional del desarrollo, teniendo en cuenta sus propias responsabilidades en sus países de origen.

¿Cree que el incidente de Malala Yousufzai es un duro recordatorio del tema del Día Nacional de la Mujer del año pasado: “Sigue caminando, no se ha llegado aún a destino”[3]?

Las mujeres tienen que ser consideradas ciudadanas iguales, tienen que ser protegidas y tienen que gozar de sus derechos. Malala Yousufzai mostró que siguen habiendo personas que creen que las mujeres no tienen el derecho a hacer lo que desean, a cumplir sus sueños y destinos, y que si se da derechos a las mujeres se volverán destructoras. Tenemos también que estar atentos a la gobernanza aquí y en este sentido, es importante restablecer el sistema local de gobierno. Esto fue lo que originó la participación política de las mujeres y fue la escuela política de las mujeres, especialmente después de la descentralización que ya se ha efectuado a nivel provincial y que debe llevarse a cabo a nivel local. Si bien se han logrado muchos progresos, es cierto que no se ha llegado aún a destino. Todavía hay mucho camino por recorrer.


[1] La ley Qiyas y Diyat es parte de la Shariah y prevé acuerdos fuera de los tribunales por medio de retribuciones, compensaciones o el perdón.
[2] Asamblea de ancianos de toma de decisiones; las Jirgas tribales se ocupan de la mayoría de los casos criminales, en vez de ser tratados por las leyes o por la policía.
[3] Traducción de la famosa frase del poeta pakistaní Faiz Ahmed Faiz: Chale-chalo ke wo manzil abhi naheen aayi.

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Lee sobre la condición jurídico-social de las mujeres en #Pakistán en nuestra entrevista: owl.li/hGqln

— ONU Mujeres/Mulheres (@ONUMujeres) February 13, 2013