Un campamento de fútbol en Jordania siembra semillas de amistad y cohesión

Para las personas refugiadas sirias en Jordania, la integración a la sociedad jordana está llena de desafíos. La desconfianza y el rumor empañan la percepción que un grupo tiene sobre el otro. Un proyecto de ONU Mujeres organizó una serie de campamentos de fútbol para niñas adolescentes, donde las niñas jordanas y sirias cultivan la amistad y la cohesión social.

Fecha: lunes, 25 de julio de 2016

Syrian refugee and Jordanian girls participate in a mixed-nationality football camp in Jordan. Photo: UN Women/Christopher Herwig
Foto: ONU Mujeres/Christopher Herwig

Rawan y Samah tienen mucho en común. Tienen casi de la misma edad y viven en la misma ciudad –Mafraq, en el norte de Jordania– a escasos minutos en automóvil de la frontera siria. Son afectuosas y madres dedicadas con sus hijas que asisten a la misma escuela. Comparten responsabilidades, alegrías y luchas similares en la vida cotidiana. Sin embargo, hay una diferencia que pone un mundo de distancia entre ellas.

Rawan es jordana y ha vivido toda la vida en Mafraq. Samah es siria y su familia se reubicó en la ciudad luego de huir de la devastación de la guerra en Siria.

La hija de Rawan, Lana, es jordana, asiste a la escuela por la mañana junto a otras niñas y otros niños jordanos; mientras que la hija de Samah, Hanan, asiste a clases en la misma escuela por la tarde con otras niñas y otros niños sirios. Durante mucho tiempo, sus caminos nunca se cruzaron. La mayoría de las escuelas de Jordania han instrumentado dos turnos de clases en respuesta al aumento de la demanda de enseñanza. Si bien así se garantiza el acceso a un mayor número de estudiantes, esta modalidad en ocasiones separa al alumnado sirio del jordano.

Syrian refugees and Jordanians play football together in Jordan. Photo: UN Women/Christopher Herwig

Foto: ONU Mujeres/Christopher Herwig

En marzo de 2016, Lana y Hanan coincidieron en un campamento de fútbol de tres días de duración. La iniciativa estuvo organizada por un proyecto de ONU Mujeres denominado Empoderamiento de las niñas y construcción de la cohesión social a través del deporte y la educación física. Las niñas jugaron al fútbol en equipos de nacionalidad mixta, aprendieron comunicación no violenta y forjaron amistades. Al término de las tres jornadas, cuando se les pidió a las estudiantes que diseñaran sus propias actividades y grupos, Lana y Hanan querían estar en el mismo grupo. Esta amistad que nació en el campamento de fútbol hoy continúa creciendo.

Más de un millón de personas sirias refugiadas –de las cuales 630.000 están registradas como personas bajo la competencia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR)– viven en Jordania hoy y su integración a la sociedad jordana está llena de desafíos. La desconfianza y el rumor empañan la percepción que un grupo tiene sobre el otro, además de los desafíos estructurales referidos a la vulnerabilidad y la situación legal. La cohesión social es la necesidad del momento.

Syrian refugees and Jordanian girls build positive relationships during a mixed-nationality football camp in Jordan. Photo: UN Women/Christopher Herwig
Foto: ONU Mujeres/Christopher Herwig

Con la ayuda del Ministerio de Educación, el Proyecto Asiático de Fútbol para el Desarrollo y la Asociación Jordana de Fútbol, ONU Mujeres capacitó a 25 docentes de educación física y entrenadoras/es de fútbol en comunicación no violenta y habilidades de negociación en las que se pueden apoyar para forjar relaciones positivas entre el alumnado. Tres campamentos de fútbol organizados entre febrero y marzo de 2016 reunieron a 400 niñas de las gobernaciones de Mafraq, Ramtha e Irbid para mejorar la confianza mutua, superar prejuicios y apreciar las diferencias.

“Esta noción es el primer paso hacia una sociedad más equitativa y con más cohesión”, declara Giuseppe Belsito, representante de ONU Mujeres en Jordania. “ONU Mujeres apoya iniciativas que promueven el diálogo, la comprensión y la igualdad entre distintas comunidades –personas refugiadas y ciudadanas y ciudadanos jordanos– que utilizan el deporte, el teatro y otras plataformas creativas, además de las intervenciones que atienden sus necesidades urgentes de empleo y servicios”.

Syrian refugee and Jordanian girls practice football and become friends in Jordan. Photo: UN Women/Christopher Herwig
Foto: ONU Mujeres/Christopher Herwig

Cuando Rawan y Samah acompañaban a sus hijas a estos encuentros deportivos, comenzaron a conversar y descubrieron que aquello que tenían en común era más grande que lo que las dividía. De a poco fueron intercambiando opiniones y se hicieron amigas. “Nuestra ciudad se encuentra en la frontera de Siria y más próxima a Dara’a que a Amman [...] somos un pueblo y vivimos como vecinos desde hace cientos de años, no podemos permitir que las diferencias y el odio nos dividan”, afirma Rawan.

“Nunca pensé que jugaría o que conversaría con muchachas sirias”, declara Maha, una de las participantes del mismo proyecto, que tuvo acaloradas discusiones con las jóvenes sirias durante la primera jornada del campamento de fútbol. “El campamento me dio la oportunidad de conocerlas mejor y comprender que tenemos mucho en común”.