Este es el rostro del liderazgo: Reescribiendo la legislación de Kenya con Millie Odhiambo

Fecha: martes, 9 de marzo de 2021

Millie Odhiambo has served as a Member of Parliament since 2008. She will stand for election again in 2022. Photo: UN Women/Luke Horswell
Millie Odhiambo. Foto: ONU Mujeres/Luke Horswell

Millie Odhiambo, de 55 años, es una de las valientes mujeres que integran la clase política en Kenya.

Los hechos

  • Pese a que cada vez hay más mujeres en puestos de liderazgo en la vida pública, el avance en la eliminación de las normas sociales y el logro de la paridad de género es excesivamente lento. Las mujeres ocupan poco más del 24,9% del total de escaños parlamentarios a escala mundial, y sólo tres países cuentan con un 50% o más de mujeres en sus parlamentos. En los gobiernos locales, las mujeres ocupan más de dos millones de cargos electos, lo que equivale al 36% del total.
  • Las cuotas de género elevan la representación de mujeres en el poder legislativo y en otros sectores siempre que estén correctamente diseñadas y se apliquen de forma eficaz. Se necesitan objetivos ambiciosos, mecanismos ejecutivos y sanciones para los partidos que no cumplan estas cuotas; sólo así será posible que los países logren sus metas.
  • La violencia contra las mujeres en la política y en la vida pública impide que las mujeres accedan al poder y silencia sus voces en la toma de decisiones. Las mujeres políticas, las defensoras de los derechos y las líderes de organizaciones de mujeres y de grupos feministas son objeto de ataques físicos y a través de Internet.
  • Tan sólo Bolivia cuenta con una ley específica que tipifica como delito la violencia contra las mujeres en la política. Es preciso continuar trabajando para asegurar que todas las instituciones públicas apliquen la tolerancia cero frente a la violencia, la discriminación y el abuso, incluso mediante la ratificación del Convenio sobre la Violencia y el Acoso de la OIT (núm. 190).

For more data on women’s leadership, see the UN Secretary-General’s Report

Los marcos jurídicos que ha impulsado a través del Parlamento han proporcionado una protección sin precedentes para las víctimas de delitos. A pesar de que las mujeres políticas en Kenya a menudo se ven asoladas por el acoso sexual y la violencia relacionada con las elecciones, Odhiambo y sus compañeras están demostrando que las mujeres logran resultados en el ámbito de la igualdad de género y la protección de las sobrevivientes. Asimismo, también lucha por que se cumplan las leyes de cuotas ya existentes.

“La forma en la que se trataban los delitos sexuales en los tribunales me horrorizaba. Las niñas y los niños sobrevivientes de violaciones se enfrentaban a contrainterrogatorios en sesiones públicas con preguntas abiertas acerca de sus antecedentes sexuales. Protesté por esa situación y la judicatura contestó: «tenemos las manos atadas; la legislación lo permite». Me encontraba en medio de un enfrentamiento constante. La judicatura me respondió: «si no le gustan las leyes, cámbielas». Y así lo hice”, relata Odhiambo.

“No se trataba sólo de una cuestión de sensibilización o falta de representación; la propia legislación era defectuosa. La discriminación de género estaba permitida bajo la antigua constitución”.

Reescribiendo las normas

Kenya adoptó una nueva constitución en 2010 y Odhiambo fue una de las 27 personas que compusieron la comisión especial parlamentaria. Desde entonces, ha introducido una serie de disposiciones legislativas con el objetivo de garantizar una mayor protección para las víctimas de delitos, especialmente mujeres y niñas.

“He trabajado para corregir las leyes y he introducido bastantes mejoras. He luchado por la inclusión de los derechos de las niñas y niños, y por los derechos de las mujeres.

Introduje en el Parlamento la Ley de Protección de las Víctimas. Esta presenta declaraciones acerca del efecto que ejerció el delito sobre la vida de la víctima. También se ha creado un fondo destinado a las víctimas. La judicatura ahora puede decidir, in situ, ofrecer indemnizaciones. Por primera vez, estamos teniendo en cuenta a la persona que ha sufrido el ataque”.

“A su vez, también me he centrado en simplificar el proceso judicial... Las abogadas y abogados no estuvieron muy conformes porque querían preservar la jerga técnica, pero cuando se trata de cuestiones relativas a los derechos humanos, los tecnicismos no deberían anteponerse a la justicia”.

Las cuotas funcionan, pero deben cumplirse

La Constitución de Kenya incluye una “regla de los dos tercios relativa al género”: al menos un 33% de los escaños parlamentarios deberían ser ocupados por mujeres, combinando los nombramientos a cargos reservados y electos. Sin embargo, las mujeres ocupan actualmente poco más del 20% del total de escaños parlamentarios. Las fuertes presiones (y las numerosas órdenes judiciales) han sido insuficientes para impulsar al Parlamento a que legisle o enmiende las cláusulas relativas a las cuotas de género. Esta cuestión está tan disputada que la Presidenta del Tribunal Supremo de Kenya redactó en 2020 una carta abierta en la que recomendaba que se disolviera el Parlamento debido a su omisión.

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“He trabajado para corregir las leyes y he introducido bastantes mejoras. He luchado por la inclusión de los derechos de las niñas y niños, y por los derechos de las mujeres.”


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“Si examinamos nuestra historia a la hora de elegir mujeres, nuestro ritmo ha sido sumamente lento. No obstante, cuando se les ofrece la oportunidad mediante acciones afirmativas, las mujeres han demostrado que son capaces de ganar y que realmente cumplen lo prometido. La primera vez que ingresé en el Parlamento fue mediante nombramiento, pero actualmente estoy ya en mi segundo mandato electivo”, declara Odhiambo.

“Mediante una igualdad agilizada en el reparto del poder, las mujeres y hombres pueden resolver de manera colectiva los desafíos urgentes de nuestra época”, afirma Anna Mutavati, Representante de ONU Mujeres en Kenya. “Sabemos que las cuotas de género elevan la representación de mujeres en el poder legislativo y en otros sectores siempre que estén correctamente diseñadas y se apliquen de forma eficaz. Lo que necesitamos en Kenya es una plena aplicación del sistema de cuotas de género, especialmente en la Asamblea Nacional, junto con una inversión destinada a desarrollar la capacidad de las mujeres para competir y liderar en la esfera política”.

El programa Mujeres en Puestos de Liderazgo de ONU Mujeres, financiado por el Gobierno de Finlandia, trabaja desde 2014 para aumentar la representación de las mujeres en la toma de decisiones. El programa colabora con instituciones gubernamentales para respaldar el desarrollo y la aplicación de marcos jurídicos con perspectiva de género, desarrolla la capacidad de liderazgo de las líderes que aspiran a dedicarse a la política y fomenta la concienciación dentro de las comunidades sobre el derecho de las mujeres a la participación política.

En 2019 y 2020, ONU Mujeres, junto con el Ministerio de la Función Pública y Género y la organización Echo Network Africa (ENA), apoyó asimismo el desarrollo de un plan de estudios y un manual de capacitación sobre “Mujeres en Puestos de Liderazgo Político”. Este año, 100 mujeres que aspiran a presentarse como candidatas a las elecciones de 2022 han completado este curso.

A pesar de que valora la importancia de la educación y capacitación para las candidatas locales, Odhiambo destaca otra cuestión importante que debe abordarse: la violencia durante las elecciones. “Necesitamos que ONU Mujeres y la comunidad internacional se manifiesten en favor no sólo de la igualdad de representación, sino de la importante necesidad de paz y no violencia durante el próximo año”.

Reducir la violencia de género en las elecciones

Las elecciones desencadenan violencia en Kenya y Odhiambo es una de las mujeres que han sido previamente víctimas. Desde que asumió su cargo, también se ha enfrentado a acoso sexual por parte de sus compañeros varones.

“Estoy luchando por desmitificar la violencia y el acoso sexual como una herramienta contra las mujeres políticas... Prendieron fuego a mi casa y asesinaron a mi guardaespaldas. La perspectiva de cara a las próximas elecciones es preocupante. Actualmente ya se puede observar a candidatas enfrentándose a situaciones de acoso, personas que sufren violencia física; y todavía falta un año...” declara Odhiambo.

“Existen leyes, pero los partidos deben demostrar un compromiso más firme y fomentar la disciplina... Se necesita nada menos que un procesamiento judicial. Todo dependerá, básicamente, de si aplicamos nuestras leyes o no”.

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