En Palestina, fiscales especializados aseguran el acceso de las sobrevivientes a la justicia

ONU Mujeres trabaja con la Fiscalía General de Palestina en el diseño de un enfoque basado en los derechos humanos para gestionar casos de violencia doméstica y de género, la capacitación de fiscales públicos en consonancia con estándares internacionales y la elaboración de procedimientos operativos especiales.

Fecha: jueves, 20 de noviembre de 2014

Una escena de la vida cotidiana en el Centro Mehwar para sobrevivientes de la violencia en Palestina. Foto: ONU Mujeres / Ventura Formicone

Cuando Zahara* se divorció de su segundo marido, su familia la encerró en una casa abandonada durante más de cuatro años antes de que la policía, siguiendo una pista anónima, la encontrara y la liberara.

“La [Unidad de Protección Familiar de la Policía Civil de Palestina] me recomendó presentar cargos contra mi familia, pero no quería aumentar la vergüenza. Mi hermano firmó un compromiso de no hacerme daño. Confié en ellos y pensé que la situación cambiaría. Pero no fue así”.

La historia de Zahara no es excepcional. Una encuesta de la Oficina Central de Estadísticas de Palestina reveló que una tercera parte de las mujeres que sufren violencia no comunica su situación o busca ayuda en la familia. Muy pocas recurren a instituciones especializadas y todavía menos son las que acuden a servicios de seguridad y justicia.

“Después de que la policía me liberara, todo el mundo de la aldea me culpaba por traer la vergüenza a mi familia. En ningún momento cuestionaron cómo me trataba la familia”, recordaba Zahara.

Una cultura social de la vergüenza, el carácter patriarcal de la sociedad palestina, así como la presión de la familia y de la comunidad cuando se dan casos de violencia de género, dificultan que las mujeres puedan hacer pública la dura situación que atraviesan. Por otro lado, unas leyes inadecuadas, la escasez de servicios de protección y una confianza insuficiente en las instituciones de justicia y seguridad impiden adicionalmente que las mujeres tengan la oportunidad de obtener resarcimiento.1 Como resultado, la mayoría de los casos de violencia no se comunica y nunca forma parte del sistema de justicia.

“Es preciso contar con conocimientos profesionales y experiencia para tratar de manera específica casos de mujeres y niñas que son sobrevivientes de violencia”, afirma Dareen Salheyeh, Fiscal Principal. “La gestión de estos casos requiere una cierta sensibilidad, incluida la concienciación y la voluntad de actuar”.

Desde enero hasta marzo de 2014, Dareen fue una de las 20 fiscales que asistieron a un curso de ONU Mujeres para fiscales públicos sobre cómo gestionar casos de violencia de género. Esta capacitación se centró específicamente en el uso y la aplicación de leyes, incluidas las convenciones internacionales de derechos de las mujeres, a fin de beneficiar a las mujeres y niñas sobrevivientes de violencia. Se trata de una de las diversas actividades destinadas a las y los profesionales de la justicia y la seguridad incluidas en un proyecto de tres años llevado a cabo por ONU Mujeres y financiado por el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido. El proyecto tiene como objetivo capacitar y crear grupos básicos especializados de profesionales de la justicia y la seguridad para garantizar un acceso equitativo a la justicia a las mujeres sobrevivientes de violencia.

En abril, como paso posterior al curso y una serie de mesas redondas, la Fiscalía General creó el primer grupo de 15 fiscales especializados para gestionar casos de violencia doméstica en Cisjordania. Dareen junto con otras y otros participantes del curso fueron designados fiscales especializados; además, ella también recibió el cargo de Coordinadora General para asuntos de género en el seno de la Fiscalía General.

“Las y los fiscales especializados, actuan en cada uno de los distritos y son la única autoridad competente para gestionar casos de violencia contra mujeres y niñas. La especialización garantiza mayor rapidez en los procedimientos, profesionalidad y procesos de toma de decisiones”, afirma Dareen. “De esta manera se da respuesta a diversos impedimentos con los que se enfrentan las mujeres al acceder a la justicia y se refuerza la confianza”.

Los informes de las y los fiscales se consideran las pruebas más importantes de cara a juezas y jueces. En consecuencia, la manera en la que la fiscalía interpreta un caso repercute en el resultado del proceso judicial para las mujeres sobrevivientes de violencia.

En Palestina, muchas leyes están obsoletas o no abordan cuestiones actuales relacionadas con la violencia doméstica. El Consejo Legislativo de Palestina ha estado paralizado desde 2007 tras las elecciones generales y la subsiguiente división entre Fatah y Hamás, por lo que no ha sido posible mejorar la situación.

“Si aplicamos la ley literalmente e incorporamos en ella nuestras creencias personales, la sociedad no va a cambiar”, asegura Dareen. “El curso nos facilitó las herramientas para aplicar el espíritu de la ley a la hora de tratar estos casos para proteger la mujer o la niña sobreviviente y asegurar que los agresores rinden cuentas”.

La designación de fiscales especializados abre oportunidades concretas para que las mujeres y las niñas sobrevivientes de violencia puedan ejercer el derecho humano del acceso a la justicia. Para Dareen, la actual elaboración de procedimientos operativos estándar, diseñados según el proyecto Acceso a la Justicia de ONU Mujeres, dotará a las y los fiscales públicos con mejores mecanismos y herramientas para abordar adecuadamente los casos de violencia contra mujeres y niñas y mejorará la coordinación con otras instituciones, sectores y prestaciones de servicios.

“Las mujeres se reservan mucha información porque no entienden sus derechos y obligaciones ni los procedimientos”, explica Dareen. “Hemos empezado a identificar organizaciones que ofrecen apoyo jurídico y psicosocial a las mujeres para su derivación. Estas instituciones pueden convencer a las mujeres de que expliquen su caso, ayudarlas a través de los distintos procedimientos como, por ejemplo, exámenes forenses, y su información pueda utilizarse como prueba ante los tribunales”.

Estas instituciones también proporcionan apoyo fundamental después de la investigación, contribuyendo a sanar el trauma y el estigma y reintegrando a las sobrevivientes. En el caso de Zahara, el Centro Mehwar la ayudó a reconstruir su vida, sobre todo mediante capacitación, contribuyendo a que encontrara trabajo, y poniéndola en contacto con la familia y la comunidad para reintegrarla en la sociedad.

“Sin el refugio que encontré en el Centro Mehwar y el apoyo que recibí de su personal, nunca habría sido capaz de recorrer todo el proceso de recuperar mi dignidad y exigir mis derechos”, constata Zahara. “Contar con un sistema de justicia sensible al género y servicios de seguridad y sociales es crucial para que las mujeres sobrevivientes puedan luchar por sus derechos”.

*Nombre ficticio para proteger su identidad.

[1]Diversos datos de investigación de ONU Mujeres (cobertura de prensa de 2013) sobre el acceso de las mujeres palestinas a la justicia en la Ribera Occidental revelaron que los servicios encargados de impartir justicia carecen de conocimientos profesionales y experiencia para tratar a las sobrevivientes de violencia.

Vuelva a nuestro paquete editorial sobre Poner fin a la violencia, para el 25 de noviembre de 2014.