ONU Mujeres - Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres

Discurso de John Hendra en ocasión del evento paralelo del Gobierno de Turquía sobre “Las reformas legales y las mejores prácticas”

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Date: 04 March 2013

Discurso de John Hendra, Subsecretario General y Director Ejecutivo Adjunto para las Políticas y los Programas, ONU Mujeres, en ocasión del evento paralelo del Gobierno de Turquía sobre “Las reformas legales y las mejores prácticas”, 4 de marzo de 2013 

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Gracias, Dra. Acuner, distinguidas y distinguidos panelistas, señoras y señores. Es un enorme placer estar aquí hoy en este panel. Deseo agradecer al Gobierno de Turquía por organizar este importante evento.

Gracias, Dra. Acuner, distinguidas y distinguidos panelistas, señoras y señores. Es un enorme placer estar aquí hoy en este panel. Deseo agradecer al Gobierno de Turquía por organizar este importante evento.

Como ya lo han destacado otras y otros panelistas y como lo ha expresado esta mañana la Relatora especial sobre la violencia contra la mujer, las leyes y su cumplimiento por parte de los Estados son primordiales para poner fin a la impunidad, para afirmar los derechos de que todas las personas deben gozar, y para establecer los deberes y responsabilidades de quienes se encargan de su protección.

Han pasado 10 años desde que la CSW se ocupó de la eliminación de la violencia contra la mujer, y desde entonces hemos visto importantes progresos, como una mayor voluntad y compromiso políticos. Más de 160 países han adoptado leyes que tipifican de delito y que responden a la violencia contra la mujer, y más de dos tercios de los países han tomado medidas para que los espacios laborales y públicos sean más seguros para las mujeres, inclusive adoptando leyes que prohíben el acoso sexual.

En este contexto, quiero felicitar a Turquía por ser el primer Estado en firmar y ratificar la Convención de Estambul en marzo de 2012, y por sus esfuerzos posteriores para establecer servicios multisectoriales por medio de la adopción de una nueva ley nacional que establece Centros de prevención y de seguimiento de la violencia.

Las otras y los otros panelistas han hecho muchas declaraciones importantes y han apuntado a muchos ejemplos de buenas prácticas. Yo quisiera centrarme rápidamente en lo que ha aprendido ONU Mujeres, en nuestra experiencia brindando apoyo a más de 57 países del mundo en esta área crucial, acerca de lo que funciona para prevenir y poner fin a la violencia contra las mujeres. Brevemente hablaré de cuatro áreas esenciales de intervención: las leyes y los marcos de políticas, los servicios multisectoriales, los datos y las pruebas, y la prevención.

En primer lugar, para que las leyes relativas a la violencia contra las mujeres sean eficaces, deben ser exhaustivas. Las leyes deben tratar de prevenir todas las formas de violencia contra las mujeres, garantizar la investigación, enjuiciamiento y castigo de los culpables, y dar protección y apoyo a las sobrevivientes. Los marcos de leyes y de políticas se tienen que aplicar a todos los entornos y contextos, inclusive a las situaciones de conflicto, posconflicto y de transición, entre otras. Deben respetar los derechos humanos de las mujeres y las niñas, ya sea que prevalezcan los sistemas de justicia formal o los tradicionales.

Igualmente importante es contar con leyes que se ocupen de la desigualdad de género y de la discriminación, y que respeten los derechos de las mujeres a la educación, al empleo, a la participación política y a un nivel de vida decente. Las leyes deben reforzar el derecho de las mujeres a la seguridad personal, a la intimidad y seguridad, y a una toma de decisiones documentada e independiente, inclusive en lo relativo a la salud reproductiva, así como al acceso a los servicios sociales y a la justicia.

Sin embargo, incluso cuando existen marcos legislativos, una implementación deficiente y lenta es a menudo un desafío importante. Una legislación eficaz en materia de violencia contra las mujeres incluye disposiciones que faciliten su implementación, que pueden incluir:

• Planes o estrategias nacionales con metas y periodos de implementación claros, que establezcan una rendición de cuentas y aclaren las responsabilidades institucionales.
• Establecimiento de una dependencia o agencia de seguimiento a la implementación de la ley, que incluya a todos los interesados, inclusive a los que trabajan con las sobrevivientes, y
• Muy especialmente, la asignación de recursos suficientes en los presupuestos para implementar todos los aspectos de la ley, incluyendo la creación de capacidades, la recopilación de datos y pruebas, y las iniciativas de concientización y educación del público. Disponer de fondos para los servicios a las sobrevivientes es igualmente esencial.

En segundo lugar, es primordial contar con servicios y respuestas multisectoriales exhaustivas y coordinadas. Todas las mujeres y las niñas que son víctimas de violencia deben poder acceder a toda la gama de servicios, políticas y respuestas de justicia, refugios accesibles, asistencia jurídica, servicios de salud, asesoría y apoyo, y líneas de emergencia de 24 horas. También es fundamental disponer de una asistencia económica y laboral a largo plazo, así como ayudar a las mujeres y a las niñas a integrarse en sus comunidades y sociedades.

Con todo, la práctica muestra que el acceso a los servicios sigue siendo problemático y que hay que hacer más para garantizar que los servicios se centren en las sobrevivientes, y para que se creen conjuntamente con las mujeres y niñas marginadas y vulnerables.

En tercer lugar, la recopilación y el análisis de los datos es crucial para fundamentar respuestas más apropiadas y garantizar que los esfuerzos estén dirigidos hacia donde tengan el mayor impacto. La creación de estándares basados en las pruebas es un punto de partida muy importante para asegurar que los servicios y la respuesta de calidad estén a disposición de las sobrevivientes. En 2012 ONU Mujeres ayudó a la recopilación de datos en 11 países, conjuntamente con otros organismos de la ONU, estudiando las causas, prevalencia y tipos específicos de violencia que requieren intervenciones determinadas.

Finalmente y lo que es más importante, debemos incrementar los esfuerzos por prevenir la violencia en primera instancia. Esto quiere decir, como ya hemos oído, atender las causas de la desigualdad de género y de la discriminación, así como de los diversos factores de riesgo que sabemos contribuyen a la violencia contra las mujeres. Las estrategias de prevención deben servir para poner fin a la violencia, aumentar la conciencia de la comunidad y alentar a que más niñas y mujeres busquen protección y apoyo. Las estrategias de prevención también son de crucial importancia a la hora de:

• Cambiar las actitudes, creencias y comportamientos que consienten y perpetúan la violencia.
• Fortalecer las capacidades de las instituciones públicas como la policía, la justicia, la salud y la educación, de modo de prevenir y responder mejor a la violencia.
• Comenzar temprano en la vida de los jóvenes, durante sus años formativos de la adolescencia, y trabajar con los hombres y los niños para promover y garantizar la igualdad de género y las relaciones respetuosas.

En resumen, poner fin a la violencia hacia las mujeres es un esfuerzo que debe involucrar a todos los sectores de la sociedad, y es la responsabilidad de todas y todos nosotros. Requiere esfuerzos concertados de parte de los Estados para prevenir la violencia y para suministrar intervenciones completas de apoyo a las víctimas a corto, mediano y largo plazo.

La tragedia acaecida en India y, desgraciadamente, en otras partes del mundo, ha provocado la indignación de todas y todos. Simplemente no es aceptable que las mujeres y las niñas de todos los países sigan sufriendo violencia y abusos, y que el miedo a esa violencia ensombrezca la vida de todas las mujeres y las niñas. Esperamos estar en presencia de la gota que derrama el vaso, que la tolerancia generalizada de la violencia esté llegando a su fin. Como la Secretaria General Adjunta lo puso de manera tan elocuente esta mañana en la apertura oficial, “es momento de canalizar esta indignación hacia la acción.”

Permítanme entonces terminar instando a todos los Estados Miembros a hacer todo lo que esté a su alcance para poner fin a la violencia contra las mujeres, para implementar de manera clara y decisiva los compromisos nacionales, y para fortalecer los sistemas legales de acuerdo a las mejores prácticas que existen en la actualidad.

Muchas gracias.

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